jueves, 26 de noviembre de 2015

Pequeñas cosas

Siempre nos fijamos en las cosas grandes de la vida, las que nos hacen felices o infelices: dinero, amor, viajes, fechas importantes, etc. 

Ahora se acerca una de esas fechas que a todos nos mueve de alguna manera: navidades. Con ella también llegan las compras, las comidas, las reuniones, las llamadas, las cenas en familia, los regalos.... Una avalancha de sensaciones, sentimientos y emociones. Y el deseo para el otro siempre es que pasen estas fechas lo mejor posible (y que pasen pronto).

Y así, entre grandes acontecimientos, pasamos los años. 



En esta sociedad de consumo rápido cada día préstamos menos atención a los pequeños detalles. Esa mujer que te sonrío en la calle, esa empanada de queso que estaba caliente cuando la compraste, ese agua caliente que cae sobre la cara cuando te aclaras el pelo. 

En estos últimos meses he tenido grades acontecimientos: el primer cumpleaños de mi hijo, la visita de mi madre, y la gran decisión.... Todas estas cosas se grabarán en el recuerdo de mi vida. Cuando eche la vista atrás recordaré esos momentos como los puntos claves de este año. 



Y sin embargo son las pequeñas cosas las que llenan mi día a dia nutriéndolo, enriqueciéndolo y dandole color a felicidad.

Como pequeños momentos no quiero olvidarme de las bromas con mi madre mientras Delia ríe desde la cocina; la forma en la que Gael arruga la nariz para llamar la atención de cualquier persona que camine por la calle; los abrazos de Jesus al despedirnos para ir al trabajo cuando viene a comer a casa; los interminables cafés el fin de semana con los Toro que pueden durar hasta la cena; las llamadas de skype con mi hermana mientras Gael juega al escondite con ella, la silla y la pantalla; despertar por la mañana con un mensaje de alguien de España que dice que me echa de menos...

Son estas pequeñas cosas las que han hecho de este año un año especial. Y ahora que se acercan las navidades siento este mar que nos separa. Pero cuento con todas las pequeñas cosas para no echar de menos más de lo necesario. 



sábado, 29 de agosto de 2015

Vuelta a las alturas y lo que se queda abajo

Y por vuelta a las alturas no estoy haciedo una metáfora. Hablo de la vuelta a las alturas de las montañas, de las malas digestiones, de los cielos de ensuño, de la falta de oxigeno, de las noches frías y el sol cercano. Hablo de La Paz, mi casa y mi trabajo.

 


No es fácil dejar atrás todo lo que quieres, todo lo que te hace ser tu. Pero una vez que emigras el mundo se te parte en dos, el que dejas y el que tienes, el que eres y en el que vives, el que ha hecho que seas quien eres y el que hace que seas quien serás. Ambos son parte de ti, ambos te forman, ambos son tu casa.

Atrás se han quedado las noches de hablar hasta secar las gargantas, los reencuentros, los abrazos, las lágrimas por tanto tiempo de distancia. Atrás se han quedado tantas y tantas miles de palabras, los "vuelvete" y los "no te vayas". Atás se quedó la playa, las pozas, el campo, las cañas, los pinchos de tortilla, los desayunos, las calles sin recorrer, las minifaldas.



Volver... ¿de dónde y a dónde?... Aún no se cuando he vuelto ni a donde he vuelto... ¿volví al ir a España o he vuelto ahora a Bolivia?


Los primero día deambulaba por la casa añorando el cariño, la compaía constante, las millones de conversaciones que nos quedaron por tener, todas esas cosas que no nos hemos dicho en dos años y que tendrán que esperar un años más en el cajón de la amistad. Añoraba las calles, el calor, los colores, el aire, los arboles, las pozas, (los tintos de verano).... Cada paso que he dado es ésta árida ciudad me costaba, no sólo por la falta de oxígeno sino por la fata de todas esas cosas.

Pero pasaron los días y me reencontré con mi hogar, mi familia boliviana, los amigos de aquí, los mensajes de ahi, el trabajo... Y los días van pasando y me cuesta cada vez menos la distancia.

Pero se queda ese amargo dolor en el alma de tener partido el mundo con una distancia tan larga.




miércoles, 27 de mayo de 2015

Back home

Y ya cuento las horas para volver...

En unos días volveré a casa, a mis amigos, a mi familia, a mis calles, nuestras cañas, conversaciones de café y el calor del verano. Que momento tan necesario y cuanto ha tardado en llegar...


Pero no soy la que se fue hace ya unos años. No queda mucho de esa Emma ávida de aventuras que dejo Madrid para irse a Uganda, ni la que volvió pero para coger impulso y venir a Bolivia. La Emma que dejo un día España pensaba continuar viaje, no parar, no echar raíces, no contruir mas que un mundo más grande. 

Y ahora vuelvo, tras la aventura más grande de mi vida en la cual vivo feliz aunque aún intentando entender. La maternidad me pillo de sorpresa lejos de casa y ahora vuelvo para presentar a mi hijo a todos los que un día me despidieron esperando verme volver.


Me emociona tanto esta vuelta que yo, la incapacitada de hacer planes, tengo una maleta en mi salón desde hace dos semanas como símbolo de mi reencuentro con todos vosotros... Eso sí, vacía, ya que no tengo nada que meter dentro...

Volvemos a casa aunque sea de visita, pero volvemos a casa.


Que ganas!!!

miércoles, 22 de abril de 2015

Back to earth

Y pasó el torbellino, el torrente de emociones, sensaciones, conflictos, aprendizajes... Todo eso de lo que se compone la recién estrenada maternidad. Paso la primera parte, porque el viaje continúa, se complica, pero ya no bajo los efectos del shock sino con la tranquilidad de asumir el nuevo estatus personal y el cambio de las reglas del juego.

Ahora es el momento de parar, recuperar contacto conmigo misma y mirar a través de mis ojos...


 Aparte de mi hijo, ¿qué hago en mi vida que me llena?, ¿dónde me veo en unos años?, ¿estoy donde quiero estar? 


Estaba acostumbrada a pensar en el instante mismo las cosas, en no planificar ni a una semana vista, en dejarme llevar por la vida y ahora... miro a Gael y veo que eso ya no lo puedo hacer...¡¡¡En qué de cosas te hace pensar la maternidad!!! Ahora hay que considerar no sólo mis deseos sino sus necesidades… wow!

Miro mi vida actual y veo que estoy cómoda… una palabra con la que no estoy acostumbrada a vivir. Tengo un buen trabajo, tranquilidad económica, una casa preciosa, un hijo que es un bombón (literalmente) y nada me preocupa… y eso me aburre y asusta… ¿será que soy una inconformista y quiero riesgo y aventura constante?


Bolivia me trata bien, me ha ayudado a pasar por esta aventura de la maternidad en solitario de la mejor manera posible, pero… ¿y ahora qué? ¿Por cuánto tiempo? Yo me conozco…. Y me doy miedo…

De momento estudiar, disfrutar de este nuevo estado pero sin perder de vista que es temporal, que terminará, que cambiaré, que algo se tiene que mover… Eso sí, ya no de manera impulsiva como solía hacer las cosas sino planificando los cambios.

¿Será que la maternidad me dejará continuar? ¿O me perderé en ella?


Últimamente todo son preguntas sin respuesta. 

jueves, 23 de octubre de 2014

El gran viaje

Y la espera terminó y comenzó el gran viaje de la maternidad...

Para poner en contexto os cuento que esa casa tan vacía que tenía se ha llenado de color... y todo gracias a tanta gente generosa que tengo a mi alrededor!!! ha quedado toda una monada, parece que he ido al rastro a comprar todos los muebles a juego,,,, ¡¡¡y no he comprado nada!!! He tenido tanta, tanta suerte.... todo me lo han prestado, los muebles, las cosas de cocina, las cosas del bebé.... lo único que he comprado ha sido una cama y porque no podía ya más levantarme del suelo con el barrigón.

Parecía que Gael quería llegar antes, pero... a la hora de la verdad.... ¡¡¡No llegaba ni para atrás!!!! Llegó mi madre, llegó y se aburrió de esperar.... y este niño no hacía nada por salir. Y yo ya no podía más, entre la tristeza, la inseguridad de la maternidad, la incomodidad del embarazo y el sentimiento de no querer vivir lo que estaba viviendo... estaba deseando que saliera el niño y confirmar que el amor nace, que los niños te llenan de vida y que había tomado la decisión acertada cuando sentí que tenía que tener a este bebé.

Y llegó el parto... ese parto tan bonito que yo me había imaginado, en mi casa, en la tranquilidad de un espacio sin condiciones ni condicionamientos, a mi ritmo, a mi forma, tranquila.... y no fue así. Todo se fue complicando hasta llegar a la temida cesárea. Que tristeza llegar ahí, que pena... pero era eso o eso y, como en todo, hay que saber decir que no a algunos sueños para conseguir otros. Y ese otro ha sido Gael.

 

Y ahí empieza el verdadero viaje, no el de Uganda, no el de Bolivia... no, el de la maternidad. Las noches sin dormir, el dolor de la lactancia, el cansancio, la sensación de prestado.... Pensaba que me lo habían dejado y que alguien vendría a reclamarlo... ¡pero no es así! y cada día que pasa me doy cuenta de que nadie se lo va a llevar, que es mío de ahora en adelante y que no nos podrán separar más.... que sensación más impresionante.

 
Y así, entre ojeras, noches sin dormir, pañales y sacaleches pasan las horas y pasan los días.... y ya hace un mes que nació este regalo del que tanto protesté y del que ahora no podría pensar que no existiese.

 
 

jueves, 7 de agosto de 2014

Y la espera está a punto de terminar.

Que de aventuras, que de buenos  y malos momentos, que de lágrimas derramadas. ¡¡¡Menudo embarazo!!!!

En España dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo (en Bolivia que vienen con una marraqueta debajo del brazo) y, algo así debe ser, o mi flor en el culo… pero encontré trabajo.

Desde hace tres meses he estado trabajando en dos sitios a la vez, en horario de oficina trabajando de RRHH y por las noches haciendo sushi (si… sushi….) con una amiga. Ha sido duro, cansado, pero me sentía haciendo todo lo posible por salir adelante. He pasado mucho estrés, riesgo de parto prematuro, muchas lágrimas y mucha soledad, pero he salido adelante a pesar de todo y, aunque he estado a punto de renunciar y volverme a España, he encontrado la manera de poder quedarme.

Dicen que las madres solteras son madres coraje, que el estar solas nos hace más fuertes, y espero que sea verdad porque voy a necesitar mucha fuerza para esta nueva etapa que viene.

Ahora, ¡¡¡por fin!!!, tengo casa. Una casa muy mona, con sol, grande y muy vacía, pero con ayuda de mucha gente y buenos amigos estoy consiguiendo llenarla de color y calor de hogar. Me faltan las cosas para el bebé, los pañales, las toallas, la cunita… Pero poco a poco todo está llegando.

No es típico estar de 8 meses de embarazo durmiendo en un colchón en el suelo, sin comodidades, sin sofá ni tantas y tantas cosas que creemos indispensables en nuestro día a día. Pero abro la puerta de mi casa y me siento en casa. Me reía mucho los primeros días al encontrarme mi cocina en el salón porque no entraba por la puerta, me río ahora al ver mis cortinas a las que les falta un metro porque anoté mal las medidas… es imperfecta pero es mi casa.

Y, ahora que estoy aquí… ya sólo me queda esperar. En tres semanas llega mi madre y el bebé en un mes y unos días más si hay suerte.

Aún veo la ropa de bebe que me han prestado y me estreso… ¿tan pequeño es un niño?, ¿qué voy a hacer con él?, ¿seré capaz de mantener mis ideales de educación o me veré llevada por la vorágine de la maternidad sin control ni freno?

Todo el mundo dice que la maternidad es un regalo, que una vez que llegan los niños es duro, pero que merece la pena. Lo dicen madres que han deseado a sus hijos, que los han buscado, que se los han encontrado de sorpresa, que no los tenían planificados. Aún no he encontrado una sola que me diga que se arrepintió. Así que en poco tiempo sabré que tomé la decisión correcta.

Muchas son las dudas en la espera, muchos los miedos. No tengo las cosas preparadas, no tengo la mente preparada, no tengo el corazón preparado pero espero que una vez que tenga al pequeño en los brazos todas estas dudas terminen. 


miércoles, 16 de abril de 2014

La vida siempre sorprende

Hace mucho que no cuento nada, quizá demasiado. Pero mi vida se ha visto sacudida por demasiadas cosas.

El trabajo fue un regalo, he disfrutado tanto haciéndolo que me he sentido super afortunada. He viajado por toda Bolivia, he conocido muchos hogares, he visto muchas iniciativas, buenas y malas, y he aprendido mucho sobre la orfandad y la vida en centros. Que pena que tantas parejas en el mundo estén deseando tener hijos y no puedan y tantos niños sueñen con tener una familia....

Pero ya no estoy trabajando, todo el esfuerzo y análisis no va a ir a ninguna parte. La idea era que la empresa privada pudiese saber la situación de los hogares y decidir si quería o podia ayudar. Pero han decidido no hacerlo... No puedo entender bien los motivos, no se por qué se han gastado el dinero en el diagnóstico si no van a continuar con la labor.... Qué pena que pudiendo dar tanto decidan no hacer nada, no intentar nada y no arriesgarse en nada.

Por otro lado, la vida siempre sorprende y me he quedado embarazada. Algunos ya lo sabeis, otros no, pero ésta está siendo la prueba más dificil por la que estoy pasando.... Qué sorpresa, que de decisiones, que de emociones...

He pasado por todos los estados posibles, el miedo, la decepción, la desesperanza, la angustia.... pero por mucho que intentaba decidir de manera racional no tener el bebé había algo que me impedía tomar esa decision. Este niño estaba decidido a nacer desde el primer momento.

Quien iba a decirme que vendría a Bolivia para encontrarme con esta sorpresa... La vida nunca trae aquello que planeas sino lo que ella ha decidido que necesitas.

Hace tres meses supe que estaba embarazada y desde entonces he llorado como no había llorado nunca, he odiado a la vida, he sentido que me estaba traicionando, he sentido amargura y dolor, pero todos esos sentimientos se han ido disolviendo con el paso del tiempo. Mi madre me dió el mejor regalo que nadie puede pedir cuendo uno se encuentra hundido, venir a verme. Con ella he podido llorar, sufrir, sentir confort y saber que, pase lo que pase, nunca estoy sola. Nunca he necesitado más estar cerca suyo.

Desde entonces todos mis sentimientos se han ido calmando, ya no me siento traicionada, ya no odio a la vida y poco a poco me estoy reconciliando con el hijo que quiere nacer. Un día importate para eso fue cuando vi la ecografía y supe que, pase lo que pase, no quiero que nada le pase a ese niño que se movía dentro de mi vientre. Voy a ser madre.



Buscar trabajo embarazada es una tarea compleja, uno sabe que tiene fecha de caducidad, cada día que pasa sientes que las opciones se acortan y te vas desanimando.... Hoy me han dado la noticia de que el trabajo por el que tanto luché y tantas esperanzas puse no va a salir.

No ha sido un día fácil, pero mi madre (una vez mas) me ha dado una clave que me está ayudando a no caer en un pozo absurdo e inutil como es la desesperación. Me ha dicho; "mira todas las cosas buenas que tienes, agradece todo aquello que sí tienen y deja lo malo a un lado, no seas desagradecida con la vida que eso lo único que te hace es infeliz"

Y me he puesto a pensar.... Desde el momento en el que he sabido que estaba embarazada no he recibido más que muestras de amor por todas partes, muestras de cariño sincero y manos tendidas dispuestas a ayudar. La gente dice que los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano. Yo he descubierte que tengo más amigos que dedos, más cariño que capacidad de abarcar, más muestras de interés y ganas de ayudar de las nunca podía imaginar.

En España siento el apoyo incondicional de mi familia, que daría la vida por poder ayudarme a salir de este pozo, mis amigas siempre han estado ahí para darme una palabra amorosa en los momentos en que más lo necesitaba. Todos me han ofrecido su ayuda si quiero volver, económica, con métodos de relajación, con unas palabras cariñosas y me han dado una atención constante a pesar de la distancia.

En Bolivia he vivido más de dos meses con Edu y Lorena como si de mis propios hermanos se tratase, haciendome sentir parte de su familia y dandome el amor y el apoyo que he necesitado en los momentos más duros, y eso que vivir con alguien que sufre no es fácil. Sus familias se han convertido en mi familia aquí, ofreciendo apoyo y compañia en este momento tan importante. Que decir de los amigos que en tan poco tiempo he generado. No hay uno que no me esté ayudando, que no esté preguntando por trabajos y haciéndome sentir que formo parte de esta cominidad de bolivianos y extranjeros donde siento que tengo un hueco y siempre una mano tendida dispuesta a darme apoyo. Ahora vivo en casa de una pareja a la que acabo de conocer y que con la generosidad máxima del mundo me han acogido en su casa.

Hasta desde Uganda me escriben diariamente dando muestras de cariño y apoyo.

Aún no tengo trabajo, no. Y no se si lo tendré o volveré a España, pero estoy haciendo todo lo posible por quedarme, si no sale, es que no tiene que salir, y esté donde esté soy muy afortunada de saber que recibiré el amor que necesito para superar esto.

Sea como sea, pase lo que pase... soy afortunada. Gracias.