Llevo mucho tiempo sin escribir y no tengo más escusa que no haber sabido por dónde empezar a contaros.
¿Qué ha pasado en este mes para que no me haya sentido con ganas de escribir? Muchas cosas han pasado, mucha incomprensión, mucho dolor, mucha desesperación, muchas decepciones, mucha preocupación por mi familia, mucha soledad, muchos silencios.
A nivel personal ha sido el mes mas duro de todo el año, me he sentido más sola que nunca, mas triste que nunca, mas cansada que nunca. He echado de menos todas y cada una de las cosas que he dejado atrás, todo aquello que me hace ser yo y a todos aquellos en los que me apoyo cuando me siento sola. ¡¡¡Ý eso que no he estado sola!!! ¡¡¡No me imagino cómo habría sido esto si en vez de vivirlo en Bolivia con mi familia boliviana lo hubiera vivido en Uganda!!!
En uno de esos días grises que uno tiene en la vida me metí en la cama y lloré hasta que no me quedaron lágrimas. Y, cuando ya sabía que no podía mas... Todo se solucionó.
Esta ciudad tiene magia, tiene una luz especial, un aire especial, y me ofrece todas esas cosas que busco y necesito. Me recibe todos los días con las montañas, con nuevos cielos, con imágenes que me hacen sonreír, con los colores andinos y las espaldas cargadas de bultos imposibles.
Por primera vez en muchos meses me siento feliz, me siento completa y expectante por el futuro.




